Las 4 Claves Para Vencer Tus Miedos Con La Biblia

Written by on September 8, 2019

¿Cómo puedo superar mi miedo con la palabra de Dios? ¿Existen Algún método o claves para acabar con mi miedo usando la Biblia?

Cuando tengas miedo, es bueno recordar que Dios nunca te abandonará o te dejará, incluso si así lo quieres, el nunca te dejará. Mucha gente lucha diariamente con el miedo, y ellos no saben como enfrentarlo, algunos intentan, pero son derrotados por esta fuerza espiritual destructiva.

Hoy deseo con todo amor y cariño darte 4 claves, las cuales necesitas aprender para vencer el miedo que te atormenta diariamente.

Él Va Delante de Ti

¿Sabías que la Biblia habla de que Dios va antes que nosotros? Entiende que significa:

“Dios va delante de nosotros, preparando el camino”, y como dice: “Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides” (Deuteronomio 31:8).

Después de la muerte de Moisés, Dios animó a Josué, el nuevo líder de Israel, diciéndole: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9), y puesto que “dondequiera que vayas” incluye los lugares a los que aún no has ido, Dios estará allí antes de que llegues allí” (Josué 1:9).

Él va delante de vosotros hasta el reino, así que “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino” (Lucas 12:32), aunque todavía no lo veas. El Apóstol Pablo pone nuestra seguridad en Cristo de esta manera:

“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39). Pablo sabía que no tenemos nada que temer, ni en el tiempo presente, ni en los tiempos venideros.

Él Va Contigo

David, al escribir el Salmo 24, sabía mucho sobre la sombra del valle de la muerte, habiendo sido perseguido durante varios años por el rey Saúl, que intentaba matarlo, pero aun en las horas más oscuras, David sabía que, “Aunque ande por el valle de la sombra de la muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento” (Salmo 23:4).

Dios no lo llevó sobre el valle, o alrededor del valle, sino que fue con él a través del valle. Él hará lo mismo por ti, prometiéndote:

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

Isaías, en uno de los versículos más inspiradores, escribió:

“No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Isaías 43:1-2). Qué alegría oír a nuestro Dios decirnos: “Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo” (Isaías 41:13).

 

Él Cuida de Ti

Jesús dice a todo el que tenga oídos: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:28-29).

En otro lugar, se da como un mandato imperativo

“No temáis, pues; sois más valiosos que muchos gorriones” (Mateo 10:31).

El punto de vista de Jesús es que si Dios provee para las criaturas más pequeñas y menos consideradas, seguramente Él te valora infinitamente más. A los discípulos de Jesús les inquietaba que les dijera que iba al Padre, pero luego, mirándolos, les dice:

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Incluso durante las persecuciones más severas, el Señor dice: “No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto nada más pueden hacer” (Lucas 12:4).

Lo peor que puede pasar es que te maten por tu fe e instantáneamente vayas a la presencia de Jesucristo. ¡Oh, no! Estoy bromeando. ¿No sería fantástico? No para morir, sino ¡para estar con Jesús! Su punto es, “Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse” (Mateo 10:26).

Él Disuelve Nuestros Miedos

Jesús y sus discípulos se subieron a una barca y se desató una fuerte tormenta. Estaban aterrorizados, pensando que se ahogarían, así que les dijo a sus discípulos: “¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza” (Mateo 8:26).

Estaba Jesús en la barca con los discípulos en la tormenta. ¿Realmente pensaron que Jesús iba a dejar que se ahogaran, y creyeron que Jesús también se ahogaría? ¡De ninguna manera! El miedo hace eso. Te hace irracional a veces. Por eso debemos “Confiar en el Señor con todo nuestro corazón, y no apoyarnos en nuestro propio entendimiento.

Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas” (Prov 3:5-6). El miedo es disfuncional. En efecto, “El temor del hombre pondrá lazo; Mas el que confía en Jehová será exaltado” (Prov 29:25).

 

La próxima vez que sienta que el miedo se acerca, dígase a sí mismo: “En el día que temo, Yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?” (Salmo 56:3-4)

Ciertamente “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor” (Rom 8:15a), ¿verdad? Si lo pensamos bíblicamente, “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18).

El apóstol Pablo tiene razón: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Tim 1:7), y sabemos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. (Fil 4:13) que no lo podemos hacer con nuestras propias fuerzas. Eso incluye reemplazar el miedo por la confianza.

Cuanto más leas la Palabra de Dios, más confiarás en Dios; cuanto más confíes en Dios, menos temerás; y cuanto menos temas, más amarás. Recuerda, Dios siempre está ahí.

¿Sabes lo que hice la última vez que el miedo toco mi puerta? “Busqué al Señor, y él me respondió y me libró de todos mis temores” (Salmo 34:4). ¡Bam! Oración contestada, así que deja que el Señor te libre de tu temor, y puedes recibir esa liberación del Espíritu de Dios y de la Palabra de Dios. Confía en Su Palabra… y no en lo que “podría” suceder mañana.

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